Finalmente el blog está abierto. Tras un largo tiempo de constantes "debería abrirme un blog", he conseguido encontrar una tarde en la que no hay nada apetecible en la nevera, y demasiado por estudiar como para estudiarlo. Así ha nacido Esbozos desde el Inframundo: pospuesto en un principio por absurdeces se convierte en una herramienta para posponer absurdeces de otra índole. Ni que decir tiene que llegará el momento en el que lo de "debería abrirme un blog" se convierta en "debería escribir en el blog", porque realmente que esté abierto no implica que ya tenga forma y contenido y por supuesto Internet y mi techo están llenos de pasatiempos fascinantes y absurdos, esta vez en grado superlativo.
Procrastination: qué gran palabra.
La cosa es, ¿de qué voy a hablar aquí? Pues no creo que consiguiese, ni aun intentándolo - que de momento no está en mis planes -, dirigir todas las entradas hacia un tema particular - no por nada sino porque no logro ni dirigirme a mí misma la mayoría del tiempo -, así que está condenado convertirse en una acumulación creciente de asuntos fugazmente presentes en mi mente incoherente. Afortunadamente, los temas que rondan mi cabeza suelen ser recurrentes.
Esbozos desde el Inframundo ha sido bautizado como pequeño - pequeñísimo con todo lo que se merece - homenaje al libro de Dostoievsky publicado en 1864 Записки из подполья, en español: Memorias Del Subsuelo, considerada una novela corta precursora del existencialismo. La idea original era llamar tal cual al blog; sin embargo, como era previsible, ya había un blog con esta dirección. Comencé a cavilar alternativas, y he de decir que me sorprendió la cantidad de maneras que hay de sintetizar lo que básicamente sintetiza Memorias del Subsuelo en su título: los recuerdos y reflexiones que derivan de este inferno, inframundo, subsuelo, parte oscura, en definitiva, que todos llevamos con nosotros. Como es obvio, me decanté finalmente por Esbozos desde el Inframundo.
El subtítulo, Rejection of my History, está tomado - con una pequeña modificación - de un verso de una canción de Evans Blue, "Over", que me hizo pensar mucho cuando la escuché por primera vez. La cosa es que yo entendí "rejection" cuando en realidad decía "redemption", de ahí el juego de renegar de aquello por lo que no obtenemos redención.
Por último, está la imagen que me sirve de cabecera. Está tomada de un cuadro de 1914 por Oskar Kokoschka, claramente expresionista: trazos gruesos, líneas duras, poco color en general. Kokoschka pintó el lienzo como homenaje a Alma Mahler, con quien mantenía un relación obsesiva basada en el sexo, después de que ésta se marchase abandonándole. La pintura se titula La Novia del Viento o La Tempestad. Cuando vi este cuadro me pareció muy nihilista, por cómo se diluían el uno en el otro, y la nada alrededor de ambos. Sinceramente, no es nada meritorio ni orginal: por aquel entonces yo veía nihilismo en todas partes.
Bueno, he hablado de las tres cosas que quería hablar en la primera entrada del blog y ya de paso divagado un poco.
¡Hasta la próxima entrada!
miércoles, 25 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)